sábado, 17 de noviembre de 2007

Octubre para mí es igual a Noviembre

Por eso te digo que yo no esperaba mucho de la vida, y quizá sea por eso que de pronto encuentro que me ha dado demasiadas cosas. Tampoco creo en la suerte como haces tú, porque la gente con buena suerte se mete en problemas cuando no la tiene; ni menos que esa poca fe en el destino me acerque al pesimismo. Porque si fuera de esa forma y funcionara, yo supondría que en ocasiones derrocho optimismo y se desborda -para colmo de males-, y luego lo tengo que andar rebuscando entre pasto mal cortado, tierra mojada y cielo limpio para echármelo de nuevo a los bolsillos. Entonces sigo con mi camino con varios senderos que se aparecen mientras avanzo; por eso te digo, ¿cómo confiar a ciegas en el camino si tiene pendientes?; ¿si cada sendero aparecido es más engañoso que el anterior?; ¿si busca hacerme caer cada vez que me ve avanzar con los ojos cerrados?.
Dejo la buena suerte de tu lado, y a mí déjame con mis restos de optimismo.



...Sí, el título no tiene relación con nada, pero ya está que acaba Octuviembre.